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Tradicionalmente, en el tratamiento de la enfermedad de adicción se ha utilizado el recurso del ingreso como una forma de controlar al paciente durante la etapa de desintoxicación, alejarlo geográficamente de su entorno de consumo, e incluso de la civilización. Parece una buena idea para dificultar los posibles intentos que haga el paciente para recaer y seguir consumiendo.

En Centro Terapéutico La Garriga también somos partidarios de utilizar este recurso cuando sea necesario

pero hemos comprobado que para un gran número de pacientes, realizar la desintoxicación de modo ambulatorio, yendo a dormir a casa, e incorporándose a nuestro Centro de Día, es una mejor opción de tratamiento. Hoy dedicaremos esta entrada a nuestro blog, para intentar explicar por qué.

¿En qué casos se puede realizar un tratamiento ambulatorio?

Esta pregunta se responde antes si se plantea al revés: ¿En qué casos es necesario un ingreso?… Ya que en la inmensa mayoría de pacientes, es posible realizar la desintoxicación e iniciar el proceso de rehabilitación sin la necesidad de un ingreso, mediante la incorporación al Centro de Día.

Única y exclusivamente es necesario ingresar, en aquellos casos en que el entorno familiar y social del paciente no pueda asumir su acompañamiento nocturno, y en que el paciente presente un consumo de tóxicos diario.

Es decir, todos los pacientes cuyo consumo no sea diario, pueden realizar un tratamiento sin ingreso. Todos los pacientes, incluso con consumos diarios, cuya familia pueda hacerse responsable de acompañarles y acogerles desde las 20h (en que cierra el Centro de Día) a las 10h (en que vuelve a abrir) pueden realizar un tratamiento sin ingreso.

¿Qué ventajas tiene el tratamiento ambulatorio?

La principal ventaja de realizar un tratamiento para adicciones de manera ambulatoria es que agiliza y facilita el proceso de reinserción.

Mediante un ingreso, se consigue una protección y un control muy elevado del paciente, con lo cual es más fácil asegurarse la abstinencia a corto plazo. En un tratamiento ambulatorio, en cambio, las primeras semanas pueden ser más complicadas, hay que combinar el esfuerzo de los profesionales con el de los familiares que acompañan al paciente para conseguir entre todos que este, efectivamente, logre mantener la abstinencia.

Sin embargo, esta dificultad inicial, una vez superada, conlleva un avance más rápido en la relación del paciente con el entorno y en el uso de las herramientas de protección del propio paciente.

Los pacientes ingresados suelen tener un momento de crisis muy elevada cuando finaliza su ingreso y se ven obligados a volver a su entorno. Salir de la burbuja protectora que representaba estar ingresado, suele vivirse como fuerte ansiedad y provoca ganas de consumir, con lo cual el paciente debe pasar las primeras semanas prácticamente encerrado en casa, saliendo solamente para ir a terapia.

Esta fase, en cambio, el paciente que haya realizado un tratamiento ambulatorio en Centro de día, ya la habrá superado paralelamente a su desintoxicación, y además, no lo habrá vivido de un modo tan traumático, ya que no conoce la burbuja que representa el ingreso.

Otra ventaja importante del tratamiento en Centro de día la encontramos en el aspecto económico. Hay que pensar que en un ingreso, al importe correspondiente a la terapia hay que añadirle necesariamente los importes de alojamiento, pensión completa, enfermería 24 horas y otros, con lo cual nos acabamos encontrando un coste total que representa el triple de lo que puede costar un tratamiento sin ingreso.

¿En qué consiste el Centro de Día?

Nuestro Centro de Día es un espacio pensado exclusivamente para la atención y el tratamiento de las personas adictas que empiezan su recuperación, y necesitan superar las etapas iniciales del tratamiento (desintoxicación y deshabituación) en un entorno protegido pero sin realizar un ingreso.

El primer día en el Centro de Día será siempre para las primeras visitas tanto con el médico, como con el terapeuta. Ellos valoraran el caso y diseñaran el tratamiento adecuado para cada paciente, acordándolo con él y con su familia, y estableciendo las pautas iniciales.

Una vez empezado el tratamiento, el Centro de Día tiene que convertirse en una nueva rutina diaria para el paciente, que rompa con los hábitos de consumo anteriores y que empiece a definir lo que serán las bases de un nuevo proyecto de vida.

Para ello, hay una serie de actividades y talleres pensados para que la persona en tratamiento, entienda el funcionamiento de su enfermedad, acepte las limitaciones que ello conlleva, aprenda el uso de herramientas para evitar recaídas, se responsabilice con su recuperación. Algunas de estas actividades son:

  • Terapias de grupo / individuales
  • Talleres sobre la teoría de la adicción
  • Talleres de prevención de recaídas
  •  Talleres de habilidades sociales
  • Talleres de introspección emocional
  • Talleres de lectura y comprensión de textos terapéuticos
  • Películas terapéuticas y cinefórum

Cuando la persona adicta haya conseguido una abstinencia estable, haya finalizado la desintoxicación, y haya establecido unos nuevos hábitos saludables en su día a día consideraremos que podemos dar por finalizada la etapa del Centro de Día y pasar a la siguiente etapa, la de seguimiento, de la que podemos explicar los detalles en un próximo post.

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