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Cuando atendemos llamadas en nuestro teléfono de atención, esta es una de las preguntes más frecuentes: ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/mi pareja/mi familiar cuando creo que tiene un problema de adicción?

Muchas de estas personas llevan años intentando que su familiar deje de tener problemas (y de darlos) debido a su consumo de alcohol y otras drogas, y han terminado por generar una terrible sensación de impotencia y desesperación.

 Generalmente, han probado de todo, el amor y el cariño, las reprimendas y los enfados, los silencios y la frialdad… Cambiar de colegio, de trabajo, de ciudad, de novia, de amigos… buscar nuevas motivaciones, distraerse con otras cosas que antes le gustaban… Nada, absolutamente nada ha dado resultado… ¿¡¿¡Qué hago?!?!

La respuesta es sencilla, aunque a veces puede ser complicado asumirla: Lo único que puedes hacer para ayudar a tu familiar si tiene un problema de adicción es empujarle a que haga un buen tratamiento con profesionales.

Por tu cuenta no lograras nada. Te engañará, te manipulará, intentará hacerte sentir que la culpa de todo es tuya, te mentirá, te prometerá cambiar y romperá la promesa y al final, terminará por volverte loc@. Si dejas que este tipo de relación avance, terminareis los dos igual de mal. Adict@ y coadict@. Él detrás de la droga, y tu detrás de él. La única solución pasa por decir basta y romper estas dinámicas.

Para hacerlo, nosotros recomendamos practicar lo que llamamos el “AMOR DURO”.  Para hacerlo puede ser buena idea coger al adicto por sorpresa un día cualquiera, cuando menos se lo espere, tal vez cuando el día anterior la haya liado bien gorda. Sería bueno que lo hicierais entre varias personas del entorno, los más cercanos a él y que estéis al tanto del problema. Se le hace una encerrona y se le plantea lo siguiente:

“Te queremos. Te queremos un montón. Y precisamente por eso hemos decidido que no vamos a seguir siendo cómplices de tu autodestrucción. Te estás haciendo mucho daño con tu consumo, y también nos lo estás haciendo a nosotros. Por eso hemos tomado una decisión. Si quieres dejarte ayudar, estaremos a tu lado y nos tendrás para lo que haga falta, pero eso significa que hoy mismo vamos a un centro de rehabilitación y empiezas un tratamiento. Si no quieres dejarte ayudar y no vas al centro, tampoco cuentes con nosotros para nada más. Debes coger tus coses e irte. No queremos seguir a tu lado así. “

Este planteamiento no hay que hacerlo desde el enfado y la rabieta, sino desde la serenidad y la convicción de que ya no vamos a seguir permitiendo lo que ha pasado hasta ahora.

Ante tal situación, puede que el adicto patalee, se queje y se enfade. Debemos mantenernos firmes y serenos, no entrar en una discusión, todo lo que teníamos que decir ya lo hemos dicho. Entonces puede que el adicto huya hacia adelante, es decir, que efectivamente coja sus cosas y se vaya. Una vez más, debemos mantenernos firmes, lo más probable es que no tarde más de 48 horas en volver a llamar a la puerta, y cuando lo haga es el momento de plantear lo mismo: “Supongo que si has vuelto es para que te acompañemos al centro porque si no ya te dijimos que no te queremos aquí”.

Ante un amor duro de este tipo el 99,99% de los adictos os aseguro que acceden a realizar un tratamiento y dejar de tomar.

Eso es lo que podéis (y deberíais) hacer para ayudar a vuestro hijo/marido/familiar con problemas de adicción. Si tenéis cualquier duda o necesitáis alguna aclaración ya sabéis que podéis poneros en contacto con nosotros llamando al 687192353 o escribiendo a info@ctlagarriga.es

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