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“No solo los pacientes colaboran en nuestro blog, hoy es la pareja de uno de ellos la que se anima con este texto y este dibujo: SOY COADICTA”

SOY COADICTA

Intento mantener la compostura, la paz, intento creer que todo va bien y que soy feliz. Siento como algo en mí se rinde, estoy agotada, no tengo más fuerzas y me dejo caer, dejo que suceda. Como una pluma que se deja arrastrar por un gran viento sin importar a donde le lleve. Siento presión en mi pecho encogido, es mi voz que necesita salir. Pero yo permanezco inmóvil.

Algo no iba bien pero no sabía decir que era. Nuestra relación era muy intensa con momentos de amor eufóricos, pero todo lo que sube baja y al bajar pensaba que era mi culpa, que había hecho algo mal e intentaba arreglarlo haciéndole sentir feliz otra vez. No había ningún problema aparente, mi pareja me cuidaba y quería muchísimo, pero los enfados se fueron haciendo cada vez más habituales e incomprensibles, hasta tal punto que llegué a creer que yo causaba tantos problemas que tenía que “mejorar” y cambiar por completo.

Sin darme cuenta acabé estando todo el día pendiente de él, de no hacer nada malo que pudiese enfadarle, de mantenerle feliz, de cuidarle. Se volvió obsesivo. Cuando volvíamos a estar bien, me decía a mí misma que era una exagerada, que me estaba volviendo loca. No me atrevía a explicárselo a nadie, nadie me comprendería… Pero al sentirme sobrepasada por la situación decidí hablar, solo me hizo falta escucharme a mí misma decirlo en voz alta para darme cuenta de lo enfermiza que estaba siendo nuestra vida.

Tuve la suerte de que mi pareja accedió a entrar en tratamiento, gracias a ello yo también comencé mi proceso de introspección y terapia… Aunque al principio no comprendía porqué yo tenía que trabajarme si él es el adicto y parecía ser el único causante de todo, pero la realidad es que nadie en su sano juicio tendría una relación así.

Me alivia saber que no soy la única ni estoy tan loca como creía, soy “coadicta”. Al estar en terapia me siento identificada con las experiencias, sentimientos y pensamientos del resto de parejas y me siento acompañada, me ayuda a aceptar y me anima a trabajarme… No está siendo fácil observarme a mí misma y aceptar que yo he escogido este tipo de relaciones, pero ahora me comprendo y sé que no volverá a ocurrir.

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